Ya peor no se puede.

Lo que ocurrió el domingo en el estadio Rosabal Cordero era lo más agradable que hemos visto en el torneo, goles, fútbol de ida y vuelta, dos equipos que propusieron ofensivamente, derroche de talento y desgaste físico.

Gracias a los técnicos por su oferta futbolística sin mezquindades, gracias a los jugadores por llenarnos la retina con su gran demostración que nos mantuvo inmersos los 90 minutos.

Pero algo tenía que pasar, y aquel deleite y placer, se nos acabó en un dos por tres. Penal polémico y de ahí en adelante se ensució todo.

A la hora de escribir esta columna no habían trascendido las sanciones del juego Herediano y la Liga. Pero, por lo leído en el informe arbitral los jugadores rojinegros engrosarán ambos rubros ya que se habla de epítetos muy fuertes de los jugadores y hasta una agresión a un árbitro asistente.

El presidente de Alajuelense denunció que fueron agredidos y que ni el Comisario, ni la policía los protegió.

Como si fuera poco lo que ha ocurrido en la temporada 2019 – 2020, donde se dan muchos involucrados y no escapa ninguno de los actores al desenfreno y el estrépito. Hace pocos días un preparador de porteros de un equipo de ascenso agredió de hecho y palabra a un asistente arbitral. Está muy fresca la bronca del técnico de Jicaral con el asistente técnico del Club Sport Herediano.

La suma de multas y partidos de castigos son inconmensurables, hablamos de decenas de millones de colones y decenas de partidos de penalización.

¿Para dónde vamos, quién detiene este desmadre? Si echamos la cinta para atrás nos encontramos con un gerente deportivo que insulta soezmente al cuerpo arbitral y los amenaza seriamente. En otro juego se llega al límite del bochorno cuando un dirigente del Cartaginés se da de golpes con un fanático en plena gradería. En el estadio Ricardo Saprissa se dieron hechos horribles entre la “Ultra Morada” y la policía, con escenas de pánico entre los asistentes.

Un futbolista que agrede de palabra un árbitro y luego aparece en estado etílico.

En lo administrativo de mal en peor. Asamblea General de la Federación viciada de nulidad, pierden o esconden los libros registrales del ente rector y la división de ascenso. La Unafut hace un óleo de puntos y goles saltando los reglamentos según competición.

Uuuyyy, ¿Qué sigue?

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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