¡Y cómo costó! pero llegó.

Como dice el refrán, lo que cuesta vale. El ansiado y merecido ascenso llegó salpicado de fiesta. La Liga de la División Superior ya tiene su nuevo inquilino, Jicaral Sercoba.

La palabra fracaso no se repitió. Jicaral, no había tenido éxito en su intento por tener un proyecto en la primera división. Ahora se ganó el derecho con creses, no sólo por enfrentar un gran rival, sino por romper el mito de llegar a la final y no ganar.

No fueron apabullantes, ni arrollaron a los pamperos, pero sobraron agallas y convicción para ganar el título. Era echar un vistazo al pasado y reflexionar.

Los peninsulares lo intentaron en tres ocasiones consecutivas, pero en sus dos tanteos anteriores tuvieron malos resultados con Grecia y San Carlos. Sin duda que el fútbol da revancha. Cuatro temporadas en división de ascenso y tres finales al hilo es enorme para el “Huracán de la Península” que logra afianzar su historia en los primeros planos del fútbol. 

Como se vio el domingo, en estos juegos no hay tiempo para realizar jugadas líricas, era la final y había que ir con todo. Fue impresionante como los vecinos estaban unidos por un sueño, y que al final se inclinó a Jicaral Sercoba, gracias al esfuerzo e ilusión de todos. Ganó un partido bravo, metido en el microondas y donde las medias tintas no funcionaban. El domingo era un partido distinto, había que jugarlo a muerte y sin amigos. Había que llegar con una gran fortaleza mental, y la mejor lectura táctica y estratégica.

Era un juego que se veía muy igualado y ambos estaban claros que era mucho más que un juego de fútbol.  Los “jicaraleños” derrotaron en casa a un rival que conocían y que iba a jugar tal cual lo hizo, exigencia total.

Ganaron un partido vital, donde no hay más allá. O la gloria, o morir.

El domingo en Jicaral fue diferente, fue un día de color, cánticos, lucha y mucha intensidad. No es tiempo de culpar a nadie, sí, para enmendar errores y reconocer virtudes.

Felicitaciones a una dirigencia que con determinación y tozudez los ha llevado por fin a la máxima categoría. A sus valientes jugadores, a Jeustin Campos que puso a prueba todo el colmillo y kilometraje. A un pueblo que llenó de emoción y pasión toda la península puntarenense. ¡SALUD CAMPEONES!

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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