Xenofobia, racismo e intolerancia.

Xenofobia, racismo e intolerancia.

Un insulto racista en el fútbol no debería ser sólo un insulto. Tiene que ser tipificado como un delito.

Los padres de los jugadores que agraviaron a un niño de tan sólo 10 años con improperios racistas deberían ser juzgados por los tribunales comunes como un delito cien por ciento punible.

Nos hemos acostumbrado a procesos administrativos que terminan en nada. Campañas insulsas y llamados al rechazo de la xenofobia y el racismo sin mayor efecto. Cuando los adultos sepan que pueden ser sancionados penalmente, se ayudará a desactivar estas conductas delictivas.

Ya sobrepasamos los límites y empezamos a cansarnos de que no se haga nada. Al Saprissa le han multado con 500 mil colones, ¿y los responsables?

Jugadores de Herediano denunciaron al árbitro del juego contra Grecia de ser racista y de lanzar epítetos muy crueles contra un jugador del equipo florense. Que sepamos no se ha investigado nada, porque de probarse una agresión verbal de esta naturaleza ese árbitro debería ser expulsado del arbitraje.

Sobre el niño vilipendiado por los padres de familia rivales, nos alegra saber que este caso no pasa inadvertido y ha tenido respuesta de algunos medios de comunicación y dirigentes. Ante estos actos deleznables, e irracionales hay que actuar con dureza.

A esos padres pachucos se les debe prohibir el acceso a cualquier instalación deportiva, aplicarles una multa y hasta ser detenidos ya que no conocen el respeto y la tolerancia. Lo que ocurre en los estadios donde hay más voces encubiertas los árbitros deben estar autorizados a realizar una primera advertencia y de persistir suspender de inmediato el juego, pase lo que pase, y brinque quien brinque. En el futbol ha habido mucha impunidad, el racismo y la xenofobia deben atacarse con firmeza. La convivencia tiene reglas, no todo se vale. Debe haber un código penal, eso sí, que se use.

El comportamiento de algunos padres de familia que ven en la cancha un Cristiano Ronaldo, esa agresividad de los progenitores es una de las principales razones de la violencia en el fútbol menor. Comportamientos hostiles e impulsivos, gente que le gusta la bronca, quieren que sus hijos ganen como sea al rival.

Y no es que crean que tienen un Messi, sino que a fuerza creen que si lo tienen.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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