Todo ha sumado para restar.

Todo ha sumado para restar.

Luego del trago amargo que ha vivido la afición con la salida de Gustavo Matosas como seleccionador, no por el hecho, sino por la forma, es importante hacer varias reflexiones.

Casi un año después de aquel discurso romántico, labioso y hasta adulador con que se presentó el uruguayo, termina su pasantía en Costa Rica con el mensaje de un derrotado.

Derrotado en el rendimiento, derrotado en el crecimiento, derrotado en el ánimo, derrotado en su imagen y credibilidad. Derrotado por cosas que nadie sabe y que posiblemente nunca saldrán a la luz. ¿Quién no estaría aburrido en esas condiciones?

Si bien es cierto se pueden extraer cosas buenas de todos los procesos y de todas las personas, me parece que la era Matosas ha sido una de las más improductivas que he visto.

Costa Rica no ha consolidado una idea de juego, no se avanzó eficazmente en un cambio generacional, no se logró el objetivo de ser protagonistas en La Copa Oro y estuvimos lejos de ganarla, las victorias obtenidas no nos generaron mayor rédito y las derrotas nos tienen en picada en el ranking de la FIFA. ¿Qué dejó? ¿Informes? ¿Capacitaciones de provecho a otros técnicos? ¿Metodología base? ¿Indemnización? No sabemos.

En síntesis, todo sumó para más bien restar. ¡Un año perdido!

A lo interno del nuevo Comité Ejecutivo, deben mejorarse los filtros para el nombramiento de un seleccionador y deben mitigarse los riesgos para impedir que entrenadores oportunistas y mercenarios sólo utilicen a la Tricolor como “Hotel de paso”, “Experimento”, “Vacaciones pagas” o “Institución de beneficencia”,

Es comprensible que nadie hace una contratación con el propósito de que falle, pero es que las cosas no terminan con la escogencia, hay que supervisar, hay que evaluar, hay que exigir trabajo y resultados, hay que justificar los millones que se invierten en un seleccionador.

La mala experiencia con Matosas, debe llevar la atención con respecto a la contratación de técnicos extranjeros, no por su condición de tales, sino por el nivel de conocimiento del oficio, la experiencia de trabajar en el área, por temas presupuestarios, por motivos de arraigo, pero sobre todo por su nivel de compromiso. ¡Señores dirigentes, superen por favor la verborrea excitante! Eso no juega

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