Sentido común versus terquedad.

Sentido común versus terquedad.

Nuestro fútbol sigue lleno de incongruencias y disparates.

El Comité de Licencias en contubernio con el Comité Ejecutivo han logrado que el campeonato se desarrolle en el más completo desorden. Unido a este ilícito deportivo político, aparece la Unafut con los “reveladores” estudios de la condición climática y en pleno invierno con aguaceros intensos y rayerías descomunales programan juegos a las tres de la tarde en zonas donde no se necesita ser un erudito en meteorología.

No se permite adelantar dos horas un juego porque la percepción térmica alcanza más de 40 y hasta 45 grados centígrados y hay que “proteger” a los futbolistas, sólo que se olvidan y corren el riesgo por la gran cantidad de rayos que caen en las cercanías del estadio. Además de “jugar” en una cancha convertida en laguna con riesgo de serias lesiones.

Ahora hay que suspender a la mitad de cada tiempo para que los jugadores se hidraten quitando ritmo y continuidad al fútbol. Creo que todos recordarán cuando los partidos no se interrumpían por estas invenciones, sino que el futbolista que requería líquido recibía una bolsita con agua o algún hidratante sin interrumpir el juego.

¿Por qué estas cosas son exclusivas de la primera división? Resulta que juveniles, división de ascenso y hasta las féminas juegan en horarios de las once y la una de la tarde en zonas tanto o más calientes que Jicaral como Nicoya y el Caribe. Ahora bien, estamos de acuerdo que al equipo que asciende se le deben proporcionar mínimas concesiones mientras se estabilizan. Como recuerdan fue el propio equipo de Jicaral el que pidió en algún momento jugar como local en Liberia y también se habló del «Lito» Pérez.

Alguna decisión se tiene que tomar ya, arribar a Jicaral para los aficionados visitantes no es fácil ni barato desde cualquier lugar que se movilicen, para que además los espere un martirio de incomodidad e incertidumbre. Razón tiene la dirigencia Jicaraleña de plantear en esta época lluviosa horarios afines por las limitaciones de iluminación que no permiten prolongar el tiempo de espera y así concluir los partidos sin que ello signifique mayores gastos y quedarse sin fechas de reprogramación.

Las “cabezonadas” y tozudez no pueden ganarle a la lógica y sentido común.      

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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