Seguirá siendo el Clásico # UNO.

Alajuela estuvo de fiesta, marco espectacular y partido vibrante, un Clásico con todos los ingredientes. Jugadas polémicas, expulsado, anotación discutida.

Un estadio vestido de rojo y negro ante la ausencia de parciales morados. Gradas cargadas de adrenalina, a pesar de no vivir el mejor momento futbolístico.

El empate para Saprissa tuvo una sensación de triunfo, al menos así dicho por su técnico, quien sintió un “éxtasis” con la anotación en la agonía del juego. Gol que le permite mantenerse en zona de clasificación y no caer al quinto lugar.

Todo estaba muy bien, en la “jaula” de la doce, los saltos, los cánticos, los tambores, todo era fiesta y ambiente feliz. Hasta que llegaron las explosiones de las bengalas, todo un cargamento que alguien o algunos tienen que haber permitido ingresar. Esta cortina de humo habrá de costarle muy caro a la Liga.

En ese sector no hay lamentos, sino disparos verbales al rival con un cántico que busca humillar. “Ahí están, ahí están, los que festejan empatar”.

Esta edición del Clásico tendrá su lugar en la historia. No hubo goleada, pero si mucha pasión. La escena final del juego con amago de pelea interpreta las derivaciones de este caliente juego.

Estuvo más cerca del triunfo la Liga, porque quiso más, sin embargo, Rubilio Castillo pudo haber silenciado el Morera Soto muy temprano con la clarísima opción de gol y la enorme intervención del guardameta alajuelense.

Fue un buen Clásico, por actitud, por llegadas, por situaciones cambiantes y por rendimientos individuales. Hasta ese momento y con el lunar de las bengalas todo parecía terminaba en paz.

Pero no, a la Liga del centenario le pasan las cosas más sorprendentes e inverosímiles. Faltaba el patán comportamiento de los desadaptados de “corbata”. De un grupo de asociados rojinegros que con la ayuda o autorización de algún dirigente o administrativo les permitieron llegar hasta la zona mixta.

A estos “intrusos” no les bastó con acceder a una zona prohibida, sino llegar al insulto soez y vulgar contra Johan Venegas. Con un agravante, tomando licor como si estuvieran en cualquier bar.

¿Cómo pedir a las barras bravas un mejor comportamiento con semejantes ejemplos? No puede ser que el descontrol de la actual dirigencia alcance estos límites.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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