Se cumplen 30 años de la caída del Muro de Berlín.

Este día se cumplen 30 años de la caída del Muro de Berlín, el cual dividió a Alemania en dos territorios: Alemania Oriental y Alemania Occidental desde el 13 de agosto de 1961 hasta el 9 de noviembre de 1989, día en que cayó de manera definitiva para la reunificación del país europeo, convirtiéndose en una fecha histórica no sólo para Alemania sino para el resto del mundo.

Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó en 1945, Alemania quedó dividida en las partes Oriental y Occidental. Asimismo Berlín, la capital, fue segmentada en cuatro sectores de ocupación: francés, inglés, soviético y estadounidense. Pronto comenzaron las malas relaciones entre los aliados y los comunistas.

Eso provocó que en 1949, los tres sectores occidentales (estadounidense, francés y británico) se denominaran República Federal Alemana (RFA) y el sector oriental (soviético) tomara el nombre de República Democrática Alemana (RDA). De esa manera la ciudad quedó separada y se crearon 81 puntos de acceso en la ciudad.

La precaria economía de la parte oriental contrastaba con el desarrollo y modernidad de la occidental, lo cual llevó a que millones de personas decidieran mudarse a la parte occidental (tocada por la mano del capitalismo) para alcanzar un mejor nivel y desarrollo de vida.

El 12 de agosto de 1961, las autoridades de la RDA dejaron habilitados solo 12 puntos de acceso en Berlín al darse cuenta de la cantidad de población que estaba perdiendo a causa de la migración hacia la Alemania Occidental.

En la mañana del 13 de agosto se decidió crear una división permanente en Berlín para impedir que las personas huyeran a la RFA. En los meses y años siguientes, comenzó la construcción de un muro de miles de kilómetros vigilado las 24 horas del día para frenar por completo el paso de habitantes de una zona a otra.

Millones de familias quedaran separadas durante los siguientes años, totalmente imposibilitadas para verse. Las medidas del muro hacían casi imposible cualquier intento de traspasarlo: 155 kilómetros de los cuales 43 dividían la ciudad, y 112 separaban a Berlín Oeste y el resto de la RDA.

No faltaron los habitantes que intentaban saltar el Berliner Mauer, su nombre en alemán, para escapar a la Alemania Occidental, pero la férrea vigilancia, un foso, el gigantesco alambrado y una carretera patrullada por vehículos militares eran obstáculos casi imposibles de sortear. Un centenar de personas murió en el intento, la última de ellas el 5 de febrero de 1989.

Cuando las fronteras entre Alemania y Hungría se abrieron en 1989, millones de alemanes que vivían en la República Democrática Alemana pidieran auxilio en las diversas embajadas de la República Federal Alemana. El gobierno oriental o comunista comenzó a sentirse intimidado y sobrepasado por las manifestaciones en contra del Muro de Berlín.

El 9 de noviembre de 1989 se declaró que las fronteras entre las dos Alemanias se abrían de manera definitiva. Después de 28 años de separación forzosa, familiares y amigos pudieron verse de nueva cuenta. La población misma se encargó de derribar diversas partes del muro aproximadamente a las 11 de la noche de aquel día, en un acto que se convirtió en una celebración y en un triunfo de la libertad.

¿Cómo san Juan Pablo II influyó en la caída del Muro de Berlín?

Al celebrarse este 9 de noviembre los 30 años de la caída del Muro de Berlín, es importante recordar el papel clave que cumplió San Juan Pablo II en el derrumbe de los regímenes totalitarios comunistas que existían en Europa oriental.

“La verdad es que el 50% de la caída del muro pertenece a Juan Pablo II, el 30% a Solidaridad y Lech Walesa y solo el 20% al resto del mundo. Esa era la verdad entonces y es la verdad ahora”, sentenciaba Walesa en 2009.

Walesa, líder político polaco y cofundador del partido Solidaridad, ganó el Premio Nobel de la Paz en 1983 por sus esfuerzos de llevar la democracia y acabar con la tiranía comunista en su natal Polonia.

La construcción del Muro de Berlín comenzó en 1961, pero los problemas se remontan a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Derrotado el régimen nazi, los aliados se repartieron el control de Alemania y su capital Berlín. La parte oriental quedó en manos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), y el oeste bajo el control de Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

El muro fue construido por el régimen soviético para evitar el escape desde el territorio que controlaban hacia el lado occidental. La estructura se convirtió en un símbolo de la llamada “cortina de hierro” entre los países occidentales y la URSS y sus países satélite.

Pero un punto clave de la caída del régimen soviético llegó cuando San Juan Pablo II fue elegido Papa en octubre de 1978.

Para Walesa, antes del pontificado de San Juan Pablo II “el mundo estaba dividido en dos bloques” y “nadie sabía cómo deshacerse del comunismo”.

“En Varsovia (Polonia), en 1979, él (San Juan Pablo II) simplemente dijo: ‘No tengan miedo’, y luego rezó: ‘Que tu Espíritu descienda y cambie la imagen de la tierra… de esta tierra’”.

El movimiento Solidaridad, bajo el liderazgo de Walesa y con la inspiración del Papa, llegó a aglomerar a más de un tercio de los trabajadores de Polonia y tuvo un papel clave en el fin del comunismo en ese país y luego en la URSS.

En un comentario póstumo por la muerte del Papa polaco en 2005, el historiador británico Timothy Garton Ash, un agnóstico liberal, indicó que si bien “nadie puede probar de forma concluyente que él (San Juan Pablo II) fuera la principal causa del fin del comunismo”, “las figuras más importantes en todos los bandos”, entre ellos el fallecido expresidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, “están de acuerdo en que él lo fue”.

“Sin el Papa polaco, no hubiera habido la revolución de Solidaridad en Polonia en 1980; sin Solidaridad, no se habría producido ningún cambio dramático en la política soviética hacia Europa oriental bajo (Mijaíl) Gorbachov; sin ese cambio, no hubiera habido revolución de terciopelo en 1989”, en Checoslovaquia.

El 9 de noviembre de 1989, luego de que las autoridades soviéticas permitieran el paso del este al oeste de Berlín, comenzó la demolición del muro. En 1991 Mijaíl Gorbachov disolvió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Un fragmento del Muro de Berlín se conserva en el Santuario de Fátima como agradecimiento a la Virgen María por guiar “con cariño maternal” a los pueblos “hacia la libertad”.

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