San Carlos rompe barreras.

San Carlos rompe barreras.

El equipo de San Carlos ha firmado un doblete histórico, lograr un título de la división de ascenso de la manera espectacular que lo alcanzó; ganar la primera fase del campeonato, atribuyéndose por anticipado la presencia en la gran final y sumando desde ya, como mínimo el subtítulo.

Esto es mucho para un equipo que, según algunos debe ser patrimonio exclusivo de los llamados grandes. Este logro proviene de un conjunto de cosas; mística, trabajo y mucho orden en lo técnico-administrativo.

Aunque parezca tonto, por definición un equipo pequeño es lo contrario de un grande. ¿Qué hace llamarse grande a un equipo tradicional?  Su historia, sus títulos, su afición, su participación internacional, sus instalaciones, su billetera. Sí, pero también tenemos los “pymes” del fútbol.

En este campeonato hemos contado con dos de ellos que han realizado un torneo excepcional: San Carlos y Pérez Zeledón han enamorado a los aficionados al fútbol, no a los fanáticos obcecados e intransigentes.

Claro, ahora viene la otra verdad del torneo, las semifinales. Estos juegos de ida y vuelta cuyos emparejamientos indican que San Carlos enfrentará a Herediano y Saprissa a Pérez Zeledón.

La ambición mostrada por San Carlos está vigente, ha sido meteórica. Los norteños están muy cerca de verlos incluso en instancias internacionales si logran el título. La cereza en el pastel la a puesto el equipo y por supuesto Álvaro Saborío, un delantero fenomenal, aunque haya sido señalado en algún momento por esos intolerantes fanáticos de otro club.

Su cuerpo técnico integrado por tres contemporáneos. Sandro Alfaro, Harold Walace y el gran jefe Luis Marín.

Al inicio del campeonato salimos al paso del algún sector que argumentaba que el técnico estaba muy joven, que no había dirigido nunca, que el ambiente en San Carlos era muy pesado. Solicitamos que había que darle espacio y tiempo, que su experiencia como futbolista y casi siempre como capitán, asistente de Oscar Ramírez y de Jorge Luis Pinto tenían que haberlo permeado de muchos conocimientos.

La “performance” está lograda en más de un 50%, ahora falta por agregar el otro porcentaje. Bien por la dirigencia que financieramente apostó por algunos jugadores, ojalá logren consolidar un modelo tan suigéneris. 

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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