Rusia, FIFA y Putín cumplieron.

Unos meses antes de la inauguración del Mundial Rusia 2018, el mundo vivía una incertidumbre sobre la cantidad de amenazas de todo tamaño. Recordamos la imagen de Lionel Messi ensangrentado, en un montaje difundido por ISIS, era una de las tantas intimidaciones previo a la celebración del Mundial.

Hubo un momento en que el presidente, Vladimir Putin, manifestó que el máximo evento sería el más seguro del planeta, y casi en simultáneo el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, aseguraba que sería el mejor mundial de la historia.

Rápidamente los terroristas mostraron logotipos de Rusia 2018 explotando, la idea de crear hechos graves se mantuvo vigente, y muchos se echaron atrás y prefirieron no viajar. Era como una ola para aterrorizar y desacreditar el desarrollo de un evento que contaba con la mayor exposición de la mayoría de los medios en todo el mundo.

ISIS lanzó un mensaje amenazante. “Nosotros somos los que escogemos el campo de batalla”. También se habló que algunos países políticamente realizarían boicots, incluso se señaló al Reino Unido azuzado diplomáticamente por Estados Unidos. En otro momento se aseguró que muchos líderes de diferentes regiones no asistirían a la Copa del Mundo.

Otra que parecía una seria advertencia fue cuando la organización, Yihadista, apuntó con hacer explotar algunos estadios específicos.

¿Hasta dónde carecían de veracidad o realidad esas escalofriantes amenazas terroristas? La duda quedó sembrada. Los temores de violencia entre fanáticos estaban a la orden del día. Esos posibles enfrentamientos no sólo podrían representar un serio peligro, sino, hasta desacreditar la esencia del campeonato y el país anfitrión.

Se conocieron algunos hechos aislados, como la indignante quema de una bandera de Alemania por parte de seguidores mexicanos, el ataque violento de una barra brava Argentina a tres aficionados Croatas, que culminó con la expulsión inmediata de Rusia de cuatro de estos desadaptados.

Los problemas eran tensos y variados para el país y la FIFA, como el uso del VAR, asistencia de video. Otro tema serio era la desbandada de patrocinadores, ya que supuestamente no querían asociarse con FIFA y Rusia.

El mundial culminó con éxito, ahora vendrán las especulaciones de Catar 2022.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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