Qué pasa con nuestros “pateabolas”.

¿Qué sucede con la disciplina de nuestros futbolistas? ¿Cómo jugadores de tan largo recorrido están siendo el peor ejemplo de mal comportamiento? ¿Por qué, esa resistencia al cumplimiento de sus normas y obligaciones?.

Es lamentable para los equipos y su afición que estos excesos estén ocurriendo en el campeonato nacional y que pareciera escapa al mando de directivas, gerencias y técnicos.

Jugadores cuyas sanciones llegan con frecuencia algunos meses de castigo y otros varios partidos de suspensión. Futbolistas que deberían mostrar un gran sentido de responsabilidad personal y colectivo.

Las constantes faltas de tarjeta roja y los reclamos desaforados le hacen un enorme daño al torneo y dejan con frecuencia diezmados sus equipos, causando una frustración muy fuerte en sus fanáticos.

Como si fuera poco a los reiterados castigos por expulsión, ahora aparece un futbolista que ha criticado el profesionalismo de nuestros jugadores participando de la rumba y la fiesta con excesos que tristemente lo retratan en las redes sociales.

Los jugadores son jóvenes, tienen derecho de disfrutar como cualquiera otro. Pero no, en medio de una multitud, frente a cientos de personas de todos los equipos que lo tengan que llevar casi alzado porque no se puede sostener por sí solo. Eso no está bien por varias razones, las sumas exageradas que ganan como profesionales del fútbol, por ser figuras públicas y el deterioro de su imagen personal. Mostrarse en esas condiciones ha sido frustrante y agotan la paciencia de la gente que los tiene como auténticos ídolos o artistas de balón, además deben entender que manchan la divisa de un club.

Ahora, aparte del reglamento del Comité Disciplinario, cuál es el reglamento interno que cobija a los futbolistas en estas malas prácticas que debería ser de aplicación inmediata. De no ser así, lo que refleja es un desgobierno deportivo de sus propios dirigentes.

Ya es momento de abrir expedientes y frenar los actos de indisciplina acrecentados en las últimas semanas y que tanto daño le están haciendo al espectáculo.

El futbolista en esencia debe ser todo un profesional y no un recurrente en faltas que solo llevan perjuicio a la institución.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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