Prevenir, cumplir y actuar.

Prevenir, cumplir y actuar.

Un enfrentamiento entre barras de Motagua y Olimpia dejaron 4 muertos, muchos heridos y provocaron la suspensión del clásico catracho.

Según la versión, todo inició cuando fanáticos de Olimpia lanzaron piedras al autobús donde viajaba el equipo Motagua, rompiendo ventanas y dejando heridos a 3 futbolistas.

Las barras bravas y la violencia en el fútbol es una problemática de la sociedad misma. Sin embargo, los videos que hemos visto son de forma brutal, cruel, despiadada. Un joven es virtualmente destrozado en medio de una danza macabra, le trituran la cabeza lanzándole piedras, dándole con tubos de metal, decenas de patadas en su rostro. ¡Dios mío nunca me imaginé tanta maldad!

Esto no es violencia, es criminalidad pura. A las barras bravas se les conoce por sembrar el terror, atacar la propiedad privada, asaltar, agredir y hasta llegar al homicidio. El ensañamiento contra un ser humano por el hecho de llevar una camiseta de color diferente al rival no tiene justificación, un linchamiento sanguinario y satánico es lo más doloroso y triste que haya visto.

Vaya problema tiene la dirigencia que alimenta estas barras, reflejo de la violencia que azota la sociedad, por eso hay que enfrentarlos en todos los ámbitos, especialmente en lo judicial ya que actúan con alevosía y creen tener licencia para llegar a estos escenarios a crear el pánico, vándalos que casi siempre los acompaña la impunidad.

Estos desadaptados, criminales no tienen compromiso con su equipo, ni su camisa. Su pacto es con la violencia normalmente cobijados por el anonimato. La barra brava es un tumor que termina matando el fútbol, por eso hay que extirparlo de la misma manera. Tenemos rato de no vivir consecuencias graves en nuestro campeonato, más allá de algunos asaltos al comercio. La decisión firme de algunos clubes de no permitir el ingreso de estos energúmenos ha hecho que se produzca un regreso paulatino de la familia a los estadios.

Las barras bravas son organizaciones criminales que se han fortalecido alrededor del fútbol y como tales deben ser desarticuladas.

Erradicar la inseguridad de los estadios, cuidar los juegos de alto riesgo y cumplir con todos los planes operativos de fuerza pública para evitar una tragedia como en Honduras.  

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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