¡Partido repetido, derrota repetida! Costa Rica no ve la luz en funcionamiento ni en resultados.

La Selección de Costa Rica volvió a perder ante Panamá el martes en el Estadio Nacional en partido amistoso. Los canaleros controlaron a los nacionales y lograron ser eficaces venciendo a los ticos 0 x 1.

Fue un microciclo accidentado. Excepto por la participación de Oscar Duarte que vino desde España, todos los demás jugadores de la Tricolor eran del ámbito local. Los planes de Ronald González también cambiaron por la ausencia de jugadores importantes que dieron positivo con COVID-19. En fin, si habían objetivos claros, las conclusiones terminan siendo nubladas.

Costa Rica cerró 180 minutos ante Panamá dejando serias dudas, no sólo en cuanto a su funcionamiento y conformación sino en cuanto a lo que puede sacarse positivo de ambos juegos. Si bien el seleccionador costarricense le resta importancia al marcador, lo cierto es que nunca una selección centroamericana había ganado dos juegos consecutivos en territorio costarricense,

La Tricolor intentó lavarse la cara luego de la derrota del sábado anterior, pero no logró anotar. Hubo ansiedad, imprecisión, precipitación y una buena actuación del guardameta panameño.

En el primer tiempo, Mauricio Núñez estrelló un balón en el palo y Marvin Angulo sacó un potente remate dentro del área que sacó providencialmente el portero, Luis Mejía. Esas fueron las dos ocasiones más claras que tuvo el combinado tico para anotar.

Panamá no perdonó. Poco después de esas acciones, un contragolpe de los rivales terminó en los pies de Abdiel Ayarza, quien quedó con todo el marco a su disposición para rematar y pasarle el balón por debajo de las piernas a Minor Álvarez y marcar el único gol compromiso.

En el complemento, Ronald González, intentó hacer variantes al sistema táctico para tratar de encontrar la llave del cerrojo impuesto por los canaleros, pero no aparecieron las ideas, ni los goles, ni la colectividad ni la individualidad para ello.

Costa Rica llegó hasta donde Panamá se lo permitió y más bien los visitantes se hicieron más fuertes conforme avanzó el partido.

Con el pitazo final sólo queda hacer el recuento de los daños y analizar lo que se viene, porque deportivamente no se visualiza crecimiento y el prestigio futbolístico de la Tricolor, aunque sea una selección C, ha quedado desnudo.

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