Orden de prioridad y preferencia.

A la ola de penalidades que salpican el entorno rojinegro se une el quebranto de salud de su presidente don Fernando Ocampo.

El jerarca manudo regresaba de España donde participó en una actividad pedestre. A su llegada al aeropuerto se sintió mal y se hizo revisar por el médico Alajuelense, quien de inmediato lo remitió al Hospital México donde se encuentra recluido tras ser diagnosticado con el Síndrome Guillain – Barré. Según comunicó la escuadra manuda, va a permanecer hospitalizado durante varios días.

Estos vaivenes que sufre el señor Ocampo son de cuidado, si bien participaba en una competencia atlética, la misma conlleva desgaste físico y mental, que además genera esfuerzo extra. Don Fernando es un hombre de retos, él ha sido una persona de éxito en sus funciones profesionales y compromisos laborales.

Claro, a esto hay que agregar el reto y la responsabilidad que lleva encima con la presidencia del equipo alajuelense donde los resultados han sido deplorables.

Hoy día nos movemos en una sociedad muy competitiva y de mucha exigencia, como seres humanos podemos fallar, no hay margen de error ni flexibilidad. Le queda ahora al señor Ocampo tomar una decisión de seguir o no en la presidencia manuda, no por los resultados de su equipo, ni la temprana eliminación. No, eso es “peccata minuta” es por su salud, por su familia y sus compromisos profesionales.

Ni un título, ni una clasificación tienen ningún valor. Al final se vive solo una vez y merece tratar de tener una buena vida. Los yerros y los aciertos en el campo deportivo y administrativo son parte de la balanza del esfuerzo y buenas intenciones por su querida Liga.

Posiblemente noches donde apenas se duerme, enjuiciado de forma permanente. No es fácil en nuestro medio convivir con una luz enfocando al “culpable”. En el fútbol, hay resultados, clasificaciones, títulos que son una lotería. Es evidente que hay cosas que se hicieron mal, pero creemos nunca con la intención de hacer daño a la institución.

Sabemos que viene el Centenario en poco menos de dos meses, conocemos de su gran ilusión por celebrarlo a lo grande.

Don Fernando debe evitar mayor desgaste. Esta será su gran decisión de continuar o no. Nadie mejor que su entorno familiar, sus verdaderos amigos quienes recomienden el paso que debe dar y el orden de prioridades.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.