Menos engaños, más profesionales.

El término, mercenario, en el fútbol, es aplicado de diferente manera.

Están los que se fueron por más dinero a otro equipo, los que acusan de haberse dejado ganar y los que engañaron a sus equipos.

Los movimientos entre Saprissa y la Liga está llena de ejemplos.

En 1975, la llegada del gran defensa e ídolo morado, Walter Elizondo, al equipo rojinegro fue un escándalo; los saprisistas en su estadio lo llenaron de insultos llamándole “Judas” o “vendido”.

Otro jugador que levantó roncha entre los eternos rivales fue la llegada de Nelson Bastos en los ochentas al conjunto manudo.

Hay un caso bastante suigéneris, Roger Flores, provenía de San Carlos. El “capitano” sorprendió a los fanáticos de ambos equipos. Roger había firmado con Saprissa, pero cambió de ruta. El expresidente de Alajuelense en aquel momento, Roberto Chacón Murillo, le ofreció una suma muy atractiva en una época de Navidad, le adelantó un dinero, y de paso me pidió que diera la noticia en la radio. Aquello fue un “burumbun” al grado que tuvieron que reunirse las dos dirigencias para evitar una sanción al futbolista.

La decisión fue calificada como salomónica, el futbolista se comprometió a jugar dos años con los rojinegros y luego pasaría al Deportivo Saprissa, como efectivamente ocurrió. Claro, los morados la devolvieron muy pesada. Se llevaron dos de los mejores jugadores de la Liga y la Selección: Juan Arnoldo Cayasso y Oscar el “Macho” Ramírez; hay muchos casos más.

Existen dos tipos de futbolistas, los que son reconocidos por amar tanto la camiseta de su equipo y no quitársela en toda su carrera y los que les da igual, pero que por eso no dejan de ser reconocidos.

Algunos los tachan de mercenarios porque han pasado por 8, 10 o más equipos, aquí tenemos muchos ejemplos. O bien el “record man” internacional, el “Loco” Abreu quien sumó su equipo número 26.

Por último, están lo engañadores, como el exbrumoso, “Tito” Silva, uruguayo, que pidió permiso para ir al funeral de su madre y 15 días después apareció en el Águila de El Salvador. O tres uruguayos que trajo Puntarenas encabezados por Gustavo Rodríguez que de un día para otro se fueron a jugar a Honduras. O el italiano Tarantino que estafó a los jugadores de Saprissa, etc.

Hoy el fútbol ha cambiado y la mayoría de estas cosas casi no se ven.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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