Lo bueno y lo malo del Clásico.

Como es casi costumbre el Clásico tuvo de todo. Cosas muy buenas y otras no tanto.

El espectáculo en la generalidad fue muy aceptable. Aunque comenzó con una decisión acelerada del árbitro Henry Bejarano quien no tuvo la ecuanimidad y el tacto para mantener los 22 jugadores en la cancha. Si bien las dos acciones de Alex López y Manfred Ugalde merecían una sanción, no era necesario dejar diezmados a los dos equipos.

Sobre el desarrollo del partido se mostró la competitividad y la emoción en la mayoría del encuentro. El juego estaba para cualquiera de los dos, lo que causó tensión y angustia sobre cuál sería el resultado final.

Balones en los postes, pelotas cruzadas rosando los postes, y una que otra intervención de los arqueros. Lo importante es que no escondieron nada y sus intenciones se vieron en la cancha.

El fútbol, el de mayor convocatoria está enfermo, barras que creen tenerlo todo, hasta el derecho de enfrentamientos entre ellos, la policía o rivales. Los actos de violencia se han vuelto un hobby dentro de la anormalidad de estos seres extraterrestres a los que alguien calificó como artefactos humanos.

Este bochorno llevó a alguna gente a abandonar el estadio, a la suspensión del partido mientras se notaban las cosas más desagradables e inverosímiles. Algunos futbolistas le rogaban a los desadaptados poner paz, algo risible y ridículo desde todo punto de vista. Ver a un padre con un niño de brazos aterrorizado de observar las atrocidades de su entorno, no tiene nombre.

Nos llenamos de escepticismo cuando el presidente de Saprissa anunció que vendrían vetos permanentes y que no habría impunidad, creímos sería la misma cantinela. Sin embargo, recibimos la mejor noticia, la que hemos esperado siempre. Don Juan Carlos Rojas ha anunciado que la ultra morada desaparece, y esa grada será familiar.

Felicitaciones, porque lo otro fue una vergüenza nacional e internacional. La transmisión estaba llegando a muchas partes, no sólo por la televisora oficial, sino por la cadena ESPN.

Dejemos este cansino y desagradable episodio, en espera que vengan las correcciones que debe acarrear este hecho. Por lo demás gracias a los actores, técnicos y esa gran afición que casi en su totalidad son gente bien nacida y verdaderos seguidores y amantes del fútbol.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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