Las finales no se juegan.

Las finales no se juegan.

Herediano ha ganado la segunda fase del campeonato y ya está instalado en la gran final. Los rojiamarillos le cortaron las alas a Allen Guevara y Ariel Lassiter, porque si algo distingue a los florenses son sus dos contenciones, llenos de experiencia y sacrificio.

Granados y Azofeifa saben como pocos leer el juego del enemigo. Un medio campo defensivo lleno de coraje y con llegada al área rival. Para unos no importa jugar bien o mal, sólo importa ganar y punto. Perder tiempo, afear el espectáculo, interrumpir el juego. Todo se vale, aunque quisiéramos otra cosa en beneficio del espectador.

En estos juegos que se avecinan cada pelota hay jugarla a morir. Lo más importante en el fútbol es ganar, eso es indiscutible. ¿Cómo?  Los fanáticos en estas instancias no les importa como ganaron, no hay mayor sonrojo. No es el que mejor juega, sino el que mejor compite.

A veces confundimos jugar bien, con jugar bonito. La falta de gol en la liga con más de 200 minutos ha comenzado a provocar nervios y un tanto de histeria en sus parciales. Quedó claro, que no es jugando con tres delanteros que se alcanzan los réditos que ellos esperan, movimientos ofensivos realizados más por presión que por convicción de su técnico.

Esta semana debe estar para el técnico manudo y sus jugadores repleta de autocrítica y planteamientos. Carevic deja la sensación que no realiza algunos cambios para no quedar mal con algún jugador y eso es lo peor que puede hacer un técnico, él tiene que haber observado que hay varios jugadores que son una decepción y aun así los mantiene hasta el final del partido.

Además, es muy predecible con el cambio de Jonathan Moya al terreno y los pelotazos desesperados buscando la cabeza del delantero. El fanático sufre en exceso porque ve un equipo con control de balón, pero a la vez un auténtico letargo.

Cuando se dieron cuenta ya los florenses estaban en la gran final. La peor versión manuda ha sido esta final de segunda fase, parece que la presión de llevar cargado el cartel de favorito le está pesando en exceso.

Hay jugadores llamados a ser importantes que todavía no aparecen. Herediano transpiró y peleó en estos dos juegos. No esperemos partidazos llenos de goles. Queda claro. Que las finales no se juegan, se ganan.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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