La pasión no los debe cegar.

En las últimas semanas se habló de dos posibles técnicos que podrían sustituir a Andrés Carevic. Desconocemos si esto fue valorado por la dirigencia rojinegra y si ambos nombres se colocaron en la balanza. Es más, no sabemos si existió oficialmente la idea de quitar al técnico.

El tema es la reacción de un sector de fanáticos y hasta uno que otro exdirigente de los manudos. Tanto Jeaustin Campos como Alexandre Guimaraes asomaron en algunas notas periodísticas y redes sociales luego de la derrota de Alajuelense con Guadalupe.

Todavía hay gente que no se ha dado cuenta que el futbol cambió, que es una empresa y que no caben “enemigos” en el fútbol, sino en la cancha.

Un entrenador puede ser de la acera del frente, o bien realizado comentarios y actos que no gustaron. Incluso pueden haber sido detestables por su pensamiento o método. El solo pensar en esos nombres hay un sector que los polariza de inmediato.

No se trata de rechazar al enemigo, sino aprovechar su capacidad al servicio de sus propios intereses. Pensar que ese adversario nos hizo la vida de cuadritos, que causó enojo y hasta un marcado odio deportivo.

La vida y el fútbol dan muchas vueltas y en el tema de los técnicos es fácil verlos cambiar de equipo con frecuencia, aunque hayan levantado polémica y resentimiento entre sus parciales. Sabemos que el antagonismo entre Alajuelense y Saprissa es casi irreconciliable tomando en cuenta la rivalidad de siempre.

Sin embargo, la mayor alegría de estos equipos y su parciales fue “robarse” un jugador de categoría de un lado y del otro. Por qué no así con los técnicos que lleguen a beneficiar a su equipo, como ocurrió con Josef Bouska, Odir Jacques o “Badu” Viera.

La llamada “fidelidad” está desterrada en el fútbol actual. La Liga y Saprissa son dos instituciones que representan el clásico nacional y un día se puede estar con el equipo de sus amores y luego con el acérrimo rival, aunque la “lógica” del aficionado dicte o señale otra cosa.

Ya en una ocasión la Liga intentó contratar al tico-brasileño y el arquitecto Rafael Solís (QDDG) se opuso rotundamente. “Tendrán que pasar por encima de mí”, dijo a los que querían traer a Guimaraes. Por ahora  Andrés Carevic está más fuerte que nunca y su equipo lo acuerpa con trabajo y resultados.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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