La guillotina no descansa.

Nuestro campeonato es el más singular en muchos aspectos. En apenas una fecha, ya hay técnicos bajo presión de sus seguidores.

De los doce entrenadores que arrancaron el torneo varios no llegarán a mayo si sigue la tendencia que se dio en Apertura cuando el cincuenta por ciento fueron reemplazados.

No han nacido los técnicos de manera indefinida hasta el fin de los tiempos en un solo club. Hay excepciones como Miguel Muñoz en el Real Madrid 14 años, Arsene Wenger en el Arsenal 19 años, Alex Ferguson con 27 años en el Manchester United o Guy Roux del Auxerre de Francia de 1961 al 2013, impresionante 42 años.

La tranquilidad en el banco no existe, vivir muchas temporadas consecutivas en un mismo equipo en Costa Rica es casi un milagro.

En España viven sorprendidos con la continuidad de más de 8 años del “Cholo” Simeone en un banquillo tan caliente como el Atlético de Madrid. En nuestro fútbol no se respetan los proyectos futbolísticos, aquí todo depende de resultados y esta situación de alguna manera opaca el trabajo de un cuerpo técnico.

Nuestro campeonato se ha convertido en una trituradora de entrenadores, eso hace que ellos vivan no solo con la adrenalina al tope, sino con la guillotina en el cuello. La lupa con la que los fanáticos enfocan a sus entrenadores es muy singular y casi siempre creen que la solución del mal accionar del equipo es cortando cabezas. Además de creer que sus equipos deben salir campeones.

Sólo los técnicos que tienen mucho kilometraje manejan un poco esa inevitable presión. En Apertura se expulsaron la mitad, como si en esos cambios encontrarían la gran solución.

Bueno, digamos que el C. S. Herediano la encontró. Esa ligereza de algunos dirigentes que han vetado a sus entrenadores profundiza esa tendencia local.

Vamos a esperar pacientemente sobre el primer cambio que se produzca en el banquillo, y si realmente es justificado. El campeonato recién iniciado se jugará como el más rápido de todos los torneos cortos, con programaciones de domingo, miércoles domingo. La aplanadora que destruye técnicos no tiene freno y los fanáticos tampoco.

A la dirigencia consiente le queda ampliar el proyecto o dejar sin trabajo e indemnizar a veces con altas sumas el finiquito de sus contratos.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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