Insólito, no lo encuentran.

El fin de semana anterior se brindó la información que hace meses se esperaba. La Comisión Antidopaje de Costa Rica terminó la investigación en el caso del hondureño, Henry Figueroa.

Ya hay una decisión y concluyó el procedimiento.

Siempre creímos que no era posible que el exjugador de Liga Deportiva Alajuelense pudiera quedar impune ante la mentira y el engaño calculado, aunque haya que tomar en cuenta el principio de inocencia.

Según el presidente de la comisión antidopaje, Juan Carlos Baldizón, ha sido imposible localizar a Figueroa. Ya le hemos dado demasiado tiempo y no hay avances. Agregó que deben notificar al futbolista de manera simultánea junto a la Federación de Honduras, la FIFA y la agencia mundial antidopaje.

A pesar de todos los esfuerzos no se ha logrado contar con un correo para que quede notificado. Nadie en Honduras ha querido colaborar, pareciera que lo tienen blindado.

Henry Figueroa debe dar la cara para que realice su descargo, ya que, no sólo recibiría un castigo inicial de dos años, sino que su situación podría agravarse si no responde ya que la decisión final la tomaría la Agencia Mundial Antidopaje y la sanción se podría duplicar.

Todo esto comenzó cuando el futbolista se resistió a realizar una prueba doping argumentando que su madre había fallecido y le urgía regresar a su país. Luego dijo que no era su madre, sino su abuela. Por último no era ni una, ni la otra.

Henry Figueroa en la actualidad juega con el Marathón, donde meses atrás tuvo una sanción por una entrada artera, casi criminal según algunos periodistas “catrachos” Además, le lanzó en el rostro el balón al árbitro y lo amenazó diciéndole. “Ya verás lo que te va a pasar, es la segunda vez que me expulsas, ya verás hijo de puta”.

Antes tuvo un supuesto intento de asesinato cuando fue atacado de cinco disparos en su vehículo. Todavía la policía hondureña no ha logrado establecer si se trató de un ajuste de cuentas,  si le iban a robar su vehículo, si fue un montaje o qué.

En algún momento aseguró que temía por su vida y la de su familia y que estaba valorando pedir asilo en el algún país. Si algo le conviene a Henry Figueroa en estos momentos es aparecer y hacer los descargos, porque las consecuencias podrían ser funestas para su carrera profesional.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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