Inicia el pulso de los pesos pesados.

Mañana es el primer Clásico de dos, o posibles cuatro enfrentamientos.

Ya de por sí, los juegos, Alajuelense – Saprissa, absorben la mayor intensidad y apasionamiento. Partidos que serán recordados como los clásicos de la pandemia y quedarán marcados por siempre.

La decisión tomada por el Ministro de Salud la semana anterior de posponer el primer juego, eleva la expectativa del encuentro mayormente promovido por los medios de comunicación y las redes sociales. Posiblemente será también el título menos celebrado en las calles en la historia de nuestro futbol. Los horarios y las restricciones, hará que el festejo sea absolutamente diferente y muy doméstico.

El súper clásico conlleva exceso de pasión y la pugna más intensa del país. Es una rivalidad implacable que va más allá de lo meramente futbolístico.

Saprissa y la Liga suman la mayor cantidad de títulos y aunque se marquen diferencias entre uno y otro equipo, esas estadísticas lo que dan es base para una mayor competencia ya que le anteceden muchas décadas de antagonismo. Aparte de ser los equipos más laureados del país, sus confrontaciones son muy calientes y sus aficiones normalmente no perdonan a jugadores, técnicos y dirigentes cuando se tropieza con su enconado rival.

Alajuelense – Saprissa está por encima de cualquier otro juego. Para muchos es el clásico de clásicos, el único, el número uno. Ya sea en el Morera Soto o en el Ricardo Saprissa los juegos son el acontecimiento del año, y las fechas quedan marcadas desde el sorteo del calendario.

A los manudos no les importa que la balanza este a favor de los morados, la disputa será la misma y lo apasionante será de igual manera. Estos juegos no sólo guardan historia y tradición, es también la lucha por la supremacía futbolística y provincial. Encuentros que por la pasión de sus fanáticos son calificados de alto riesgo y hasta peligrosos, que obligan a realizar operativos policiales que esta vez por las circunstancias especiales de la pandemia, creemos serán los más tranquilos de su historia.

Previo a cada encuentro, las anécdotas y los números afloran a cualquier hora del día y cada quien lleva agua a su molino por el derecho de considerarse el mejor. La batalla de los eternos “enemigos” comienza mañana.

¿A quién le va?

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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