Golden State se niega a morir y forzó la serie de la final de la NBA a un sexto partido.

Golden State se niega a morir y forzó la serie de la final de la NBA a un sexto partido.

Golden State forzó la serie de la Final de la NBA a un sexto juego contra los Toronto Raptors al imponerse 106-105 en un partido lleno de drama, pues los canadienses le dieron la vuelta a la pizarra en los últimos cinco minutos y se alejaron hasta seis puntos.

Steph Curry se apuntó 31 puntos, ocho rebotes y siete asistencias.

El jueves, Golden State volverá a ser local y tendrá la oportunidad de empatar la serie, siempre y cuando no vuelva a cometer errores en la pérdida de posesión, una pecado que le dio vida a los Raptors.

Kevin Durant regresó a la cancha, después de superar la lesión que lo dejó fuera de la Final de Conferencia y los primeros cuatro juegos contra los Raptors y por segunda ocasión en esta serie los Warriors se apuntaron el primer cuarto.

Si embargo, a los Warriors se les vino la noche en el segundo periodo, cuando quedaban por jugarse 9:46 minutos, pues Durant volvió a resentirse de la lesión en la pantorrilla de la pierna derecha, por lo que tuvo que abandonar nuevamente el partido.

El mejor jugador de las finales del 2018 y 2017 se tiró casi de inmediato al suelo y fue trasladado a los vestidores con ayuda, mientras que la afición de los Raptors festejaba, aunque los propios jugadores de Toronto detuvieron las burlas sobre Durant, quien se fue del juego con 11 puntos en 12 minutos, especialmente Kyle Lowry.

El tercer cuarto fue la prueba de fuego para los Warriors. En el cuarto juego iniciaron el tercer episodio con cuatro de ventaja y lo terminaron con 12 abajo, sin embargo en Toronto hubo más control y lograron una distancia de hasta 14 unidades, aunque terminaron de nueva con seis de ventaja.

Con cinco minutos por jugarse en el último periodo, los Raptors se pusieron al frente por primera vez en la pizarra y comenzaron a alejarse primero por un punto, después a seis y los Golden State quedaron en jaque, pues el aro se les cerró en el momento decisivo, en gran parte por la presión que ejercieron los aficionados de Toronto.

Sin embargo, con un minuto y medio por jugarse, Klay Thompson y Steph Curry se encontraron con la barita mágica, empataron el juego a 103 y Thompson rompió la igualada con un triple y aunque vinieron errores que le costaron pérdidas de posesión a los Warriors, los Raptors no remontaron.

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