Genios y figuras hasta la sepultura.

No sé cuántas expulsiones suman Jafeth Soto y Hernán Medford, aparte de ser recurrentes. Se disculpan, justifican, según ellos los echan del juego por nada, o muy poco, culpan al cuarto árbitro.

Normalmente los equipos son un espejo de la manera de actuar de sus técnicos. Algunos hacen guasa de los dos títulos que ganó Jafeth, no fue él, sino Rolando Villalobos y Hernán Medford porque Jafeth no estaba en el banco por sanción, por supuesto una tontería.

La tozudez de ambos no sé cuánto le ha costado económicamente a sus clubes. Sus berrinches y malacrianzas suman decenas de partidos y centenas de miles de colones.

¿Cuántas han sido para desviar la atención o hacer tiempo? ¿Cuántas por no ser buenos perdedores o justificar un resultado? Y las más de ellas por creer que pueden hacer lo que les venga en gana y sentirse con poder de indisponer la labor arbitral sin medir que con esas acciones afean el espectáculo.

De hecho, debe haber un autoexamen sobre su comportamiento reiterado. Fueron dos grandes futbolistas, además muy apasionados. Son dos hombres abrazados al éxito. Ambos muestran orgullosos el trabajo que realizan y tanto Hernán como Jafeth tienen un lado agradable.

Son personajes que en su momento deben ser valorados para dar un aporte a la selección nacional en el campo deportivo y administrativo. Eso sí, el liderazgo que tienen no compagina con sus berrinches y rabietas. Deben actuar como líderes porque los dos lo son.

Sus actitudes de niños malcriados los degrada cada vez que salen echados de una cancha. No sé el porcentaje en el que afectan a sus equipos cuando el banco se queda sin su jefe, pero no siento que sea lo mismo estar enviando “mensajitos” a sus asistentes.

Creemos que desde su lugar de manejo pueden ayudar más al convencimiento y actitud de sus jugadores. El entrenador debe tener cabeza fría, porque le toca  pensar en todos, incluso más allá de la estricta función de técnico.

En algunos casos dirigen como si fuera el último juego de su vida. Nos gusta la postura de los dos, nos agrada que peleen de manera intensa y que logren sacar todas las ventajas que el reglamento permite. Pero por favor, también hay un respeto por los actores, él público y el espectáculo.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

Artículos Relacionados