Futbolistas creen ser diferentes.

Futbolistas creen ser diferentes.

Hace unos días el futbolista Johnny Woodly la cargó contra la dirigencia del fútbol.

Todo su encono obedece a la negativa de los directores de la Liga, al impedir la salida de José Miguel Cubero al futbol chino.

“Cómo puede ser que personas que se hacen llamar dirigentes le cierren la oportunidad de crecimiento y estabilidad económica a un jugador y su familia por intereses propios” dijo.

Este razonamiento del jugador y también agente de futbolistas parece sensato en condiciones normales. La dirigencia rojinegra está en una encrucijada, un 50 por ciento de su planilla es un hospital, y dieron luz verde a la salida de su goleador Jonathan McDonald.

Antes de soltar sus dardos, Woodly, debió guardarse algunas frases como: “A los dirigentes no les importa porque ellos están bien económicamente, esa es la doble moral de muchos supuestos dirigentes”. Este pensamiento surrealista del jugador está lleno de insensateces, suena más a la lucha intereses del futbolista-agente, no sabemos si era parte del negocio. Este sinfín de argumentos superfluos, lejos del razonamiento lógico y comprensible de la negativa manuda.

Luego se pregunta: “Cuando el jugador se retira, será que le van a ir a tocar la puerta para preguntarle si ocupa algo, si tiene qué comer o cómo pagar la casa”. Es inadmisible pensar de esa manera. El futbolista no debe estar preparado sólo para patear una bola. Como cualquier persona debe tener una profesión o un oficio, lo demás causa pena y repelús.

Cubero no debe ganar menos de $8.000 mensuales, suficientes para llevar una buena vida y ahorrar para el futuro. “Qué lástima me dan los dirigentes cuando venden humo diciendo que es por el bien del equipo y la afición y en realidad es por ellos mismos” agregó Johnny. No ameritaba tanta frase hiriente a quienes bien o mal están al servicio de una institución ad honorem y donde muchas veces exponen su propio peculio y hasta su prestigio.

Sabemos que al gran goleador Johnny Woodly, le ha costado salir adelante, es de los pocos que abrieron camino en China, de los que enfrentaron una cultura radicalmente opuesta a la nuestra, y lo hizo con éxito.

De ahí que no tiene necesidad de razonamientos incompatibles con la realidad de una institución.    

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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