Fanático del “León” hasta la muerte.

El mundo liguista recibió un duro golpe y está de luto, igualmente a la familia de Sensación Deportiva la envuelve una pena muy grande por la partida de nuestro querido amigo y contertulio Eduardo Herrera Zúñiga, «Pescado».

Se le recordará por su especial fervor, fidelidad y pasión por el equipo rojinegro.

Tuvimos el honor de conocerlo hace 32 años y desde entonces se convirtió en un ícono de nuestro espacio deportivo. Era un embajador incondicional del “liguismo” en cualquier lugar. Su pasión se convirtió en su estilo de vida, alegre, simpático y excéntrico personaje.

Por las condiciones de salud que vive el mundo, se le dio el último adiós en la más estricta intimidad. Así lo despidió su familia y cinco amigos que rompieron la cuarentena.

No nos podemos imaginar como debió ser su funeral para despedir a un amigo tan querido si no estuviera la restricción que todos debemos respetar. Este enamorado manudo llenó de tristeza al “liguismo” que siempre lo vieron como el gran defensor de la causa rojinegra. No así para algunos de la acera del frente, aunque muchos lo llegaron a entender y convertirse en sus mejores amigos.

La partida de “Pescado” siempre estará presente en la memoria y en los corazones de los que tuvimos la fortuna de conocerlo. Un gran ser humano noble y de enorme corazón, como empresario,  como hombre de familia y amigo. Fanático número uno, sin duda el aficionado más fiel de la historia rojinegra.

Muchos fanáticos lo recordarán por sus clásicas salidas y sobrada vivacidad. Ameno, con inteligencia natural.

No me cabe duda que Alajuelense fue el amor más grande su vida. Más allá de vivir títulos y momentos históricos de su club, influyó en una gran legión de seguidores de la institución.

El Creador se ha llevado a uno de los aficionados más leales a los colores de su divisa, recorriendo un incansable camino de amor por su club. Eduardo Herrera ya está en el cielo haciéndole compañía a don Alejando Morera Soto, quien falleció el mismo día, solo que 25 años atrás.

Para su esposa Olga Quirós y toda su apreciada familia, reciban nuestro sentimiento de paz y resignación. Que Dios te reciba en su regazo, porque creíste, amaste, y dejas un legado.

Ahora sólo queda un homenaje póstumo de la Liga Deportiva Alajuelense.  Eduardo, ¡No viviste en vano! 

Leonel Jiménez Rojas, periodista

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