Falta cabeza fría y mesura deportiva.

Falta cabeza fría y mesura deportiva.

En el fútbol de Costa Rica mandan los resultados al día día. Son muy pocos los equipos que apuestan a proyectos que mantengan en tiempo y organización.

En una decisión sin precedentes hace apenas un mes, en una misma semana se cambiaron cuatro entrenadores. Luis Diego Arnáez llegó a La U – Universitarios, José Giacone al Herediano,  Omar Royero a Pérez Zeledón y Hernán Medford al Cartaginés. La mayoría de estos cambios se realizaron con la intención de buscar un mejoramiento.

Sin embargo, con la excepción del equipo rojiamarillo, todos los demás siguen igual y otros peor. Se entiende que son medidas de “emergencia” y ninguno de ellos cuenta con varita mágica, aunque sí movimientos que pueden ser significativos.

José Giacone, limitó las rotaciones y encontró un once al que le ha dado continuidad sin tantos cambios y eso ha sido clave. Por ahora los resultados son buenos tanto en la cancha como en la tabla.

Prácticamente todos los equipos con ligeras excepciones cambian constantemente de técnico. Cuando nuestros campeonatos eran de todo un año los equipos podían mantener durante más tiempo a sus entrenadores en el banquillo, algo que hoy día no ocurre. Desde que llegaron los torneos cortos a nuestro futbol, también se hizo cortoplacista en la mayoría de los campos.

Casi el 50 por ciento de los equipos cambian su director técnico y algunos de ellos hasta en dos ocasiones en un mismo torneo.

Es evidente que la razón del cambio constante son los resultados y la presión de sus propios fanáticos. Es así como los números negativos estarán mayormente por encima de cualquier proceso.

Los equipos más tradicionales han intentado esporádicamente darle continuidad a un proceso, pero al final lo terminan abortando por las presiones y necesidades de títulos. El fútbol se vive sin paciencia, todos creen que son los mejores y que tienen que salir campeones.

Es determinante que los clubes apoyen a los técnicos, cambiar a mitad del campeonato ofrece poca mejoría y otros en cambio se hunden un poco más. Nada garantiza el cambio de técnico solo genera una nueva expectativa que no asegura ningún resultado.

Normalmente estos cambios generan indemnizaciones, disgustos, demandas que no conducen a nada positivo.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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