Estamos avanzando, demos espacio.

Las últimas semanas se han dado un sinnúmero de noticias que mueven el mercado de piernas de nuestro campeonato.

Algunos se alegran, otros se molestan y se manifiestan con desazón porque nunca esperaron que éste o aquel jugador se pusieran la camiseta de su máximo oponente, o un equipo rival fuerte.

Debemos dar una especial bienvenida a todos los legionarios o foráneos que vengan a enriquecer nuestro campeonato tan necesitado de figuras.

Tenemos que seguir dando pasos a la profesionalización y uno de ellos es entender que el fútbol es una empresa, un negocio, una industria, y que los jugadores son profesionales que firman donde creen que hay buenas expectativas económicas y de éxito. Eso no es ser traidor, ni falso, ni engañador. Es simplemente la realidad contemporánea.

Algunos usan el término “mercaderes”; estos son los fanáticos que no quieren ver una realidad mediática, simplemente porque no regresó al equipo que lo formó o en él cual se desarrolló. Hay seguidores que no perdonan que “X” jugador se ponga la camisa de su archirrival.

Podemos hablar de la época donde el portugués Figo, emblema del equipo culé, recibió todo tipo de insultos y hasta le lanzaron una cabeza de cerdo en un clásico Barcelona – Real Madrid. La gran afición tiene que entender que no existe ninguna obligación de los jugadores de regresar al equipo con el que jugaron antes de salir al extranjero. Ese fanatismo ciego de atacar al futbolista porque se puso otra camiseta ya no va en los tiempos actuales, aunque se sea muy romántico o idealista.

Un segundo paso que sería muy conveniente es que la dirigencia asimile estas cosas y no se distraiga lanzando filazos a diestra y siniestra. Cuestionando de donde provienen los dineros o quien “lava más” eso le corresponde, si diera el caso al Ministerio Público.

Bienvenida la inversión sana y el aporte de los mecenas que siempre hay alrededor del deporte.  El dirigente sabe que el fútbol es de oportunidades y deben estar pendientes donde se puede concretar un fichaje que los haga soñar y golpee al rival, no importa como se llame.

Como dijo Jafeth Soto, “Camarón que se duerme se lo come la langosta” además el aficionado estará feliz de un refuerzo de calidad que los llene de ilusión. 

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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