El Black Friday ‘nació’ del caos por un partido de fútbol entre soldados y marines

Cada Black Friday la sociedad se divide entre los que apuran sus ahorros para desembolsarlos en el ‘gadget’ que tanto tiempo lleva esperando, entre los que critican la sociedad del consumismo en la que vivimos y los que comparten en sus redes sociales historias no del todo reales sobre los turbios origen del ‘viernes negro’ de las compras. Nacida en Estados Unidos, se trata de una ‘fiesta’ (en realidad es una fiesta de consumo) que tiene lugar cada año el día después de Acción de Gracias: se trata de una jornada que no es considerada festivo a nivel nacional, aunque sí es día de descanso laboral en algunos estados, pero no por el hecho de ser el Black Friday (en Nevada es el Día de la Familia, por ejemplo, y es laboral; sí es festivo en algunos estados como California o Arkansas, aunque en este estado solo si lo aprueba el gobernador).

Del origen del Black Friday se habla mucho cada año, y siempre suele haber alguien que desempolva la historia de la esclavitud en Estados Unidos: se repite una y otra vez en las redes sociales la frase ‘Los traficantes vendían esclavos con descuento para ayudar a los propietarios de las plantaciones cuando necesitaban ayuda adicional de cara al invierno’ —tan repetida que hasta llegó a ser reproducida por la cantante estadounidense Toni Braxton—, que haría referencia a una supuesta ‘subasta’ de negros justo después del día de Acción de Gracias para, precisamente, ayudar en los campos con la llegada del invierno. Esto ocurría, sí, pero de manera habitual, no solo en época de ‘viernes negro’, allá por la década de los cincuenta y sesenta del siglo XIX eran comunes las subastas en las que se vendían esclavos, jóvenes, hombres, mujeres (seguramente niños), pero nada tenía que ver con lo que ahora conocemos como Black Friday.

Son muchos los cuentos que pasan de boca en boca sobre el origen de este día en el que el consumismo es el protagonista, y uno que sí está más acercado es el que está relacionado con el mundo de los minoristas estadounidenses en época de vacas flacas. Algo inexacta pero en el fondo correcta, la historia cuenta que aquellos que operaban en pérdidas —en números rojos, porque cuando se registraban los datos contables a mano las pérdidas se marcaban en rojo— durante todo el año veían cómo en la fecha que rodea a Acción de Gracias volvían a tener beneficios, es decir, a operar en números negros: se recuperaban cuando los compradores adquirían cantidades significativas de mercancía con descuento, de cara al final del año.

El término en sí ya había sido utilizado antes, aunque no de manera ‘positiva’ ni tampoco en el sector minorista: el ‘viernes negro’ del mercado estadounidense tuvo lugar el viernes 24 de septiembre de 1869, cuando las maniobras de especulación en el mercado del oro por parte de dos financieros provocaron el desplome del precio del metal dorado en cuestión de minutos, llevando a la bancarrota a muchos barones de Wall Street. No hubo una situación de pánico de estas características (aunque sí hubo muchas algo menos preocupantes) hasta el ‘crash’ del 29.

Sí, sí, pero ¿el viernes negro?

Aunque todas estas historias (no la de los esclavos) parecen haber dibujado el pasado de lo que ahora conocemos como Black Friday, los primeros en denominar así al viernes posterior al día de Acción de Gracias fueron los agentes de la Policía de Philadelphia a mediados de los años cincuenta. Las autoridades del lugar decidieron definir así una jornada caracterizada por un denso tráfico y caos generalizado en la ciudad, en parte, por la gente que abarrotaba las calles para hacer sus compras navideñas. Sin embargo, esto no era todo: Philadelphia era el lugar elegido para celebrar el clásico Navy-Army, un partido de fútbol americano que se celebra desde 1890 entre los equipos de la Academia Naval y la Academia Militar, marines contra soldados.

Si bien ahora se celebra el segundo sábado de diciembre, tradicionalmente se disputaba el sábado después de Acción de Gracias, lo que convertía la ciudad en punto de encuentro de compradores y seguidores del deporte. Según se recoge en el diario ‘Telegraph’, ningún policía de Philadelphia podía tomarse el día libre en la víspera del partido y se veían en la tesitura de trabajar largas jornadas para controlar las multitudes que abarrotaban la ciudad, por lo que decidieron denominarlo su propio ‘viernes negro’. El nombre se fue extendiendo por toda la ciudad, y ante la connotación negativa que fue tomando por el camino los comerciantes de la ciudad decidieron aprovecharlo cambiándole el nombre para que pasara a ser Big Friday (‘gran viernes’, en lugar de Black Friday.

Del boca a boca se pasó al papel, y en 1966 ‘The American Philatelist’ publicó un anuncio de una tienda de sellos celebrando este Black Friday, el día que abría oficialmente las compras navideñas en el centro de la ciudad. La asociación entre el Black Friday y las ventas post-Acción de Gracias no llegaron hasta la década de los ochenta, pero en la actualidad esta jornada se ha convertido en el mayor evento de compras del año de todo Estados Unidos: muchas tiendas reducen sus precios con el fin de aumentar las ganancias y comenzar oficialmente la temporada festiva. Ahí es donde se ha sumado Amazon, quien lo ha hecho global (¿quién conocía el Black Friday antes de Amazon?), y muchos otros comercios que lo han aprovechado para ampliar el periodo de rebajas y poder cerrar el año con el máximo de beneficios posible.

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