El arbitraje nacional en plena decadencia.

Más allá de los horrores en los últimos campeonatos y particularmente en los últimos partidos, el fútbol de Costa Rica tiene síntomas claros de decadencia en el arbitraje.

No sólo se percibe falta de personalidad, sino que a los jueces les falta mayor preparación, física, mental, psicológica y técnica. Hemos sido testigos de arbitrajes con falta de calidad y sentido común.

El futbolista de hoy se prepara diferente, porque el fútbol ha ido evolucionando. ¿Pero nuestros árbitros?

Pareciera que el panel de “hombres de negro” ha caído en el conformismo y que sus luchas se han centrado en ganar más y no en mejorar. Las fallas constantes en un partido y otro, en centrales y en asistentes, ponen en riesgo la seriedad de una Liga que está ubicada en el podio de la CONCACAF.

Nadie dice que es fácil aplicar un reglamento ni buscar la justicia competitiva sabiendo que se tienen fracciones de segundo para interpretar y decidir, pero en la actualidad se ha convertido en la defensa fácil, en la salida común. Cuando se habla de incidencia de los réferis en un partido o en un resultado, la excusa es que los errores “son parte del juego” o que “el árbitro es humano”.

¡Señores, pongámonos serios! A las personas que dirigen el arbitraje les cuestionamos su indolencia y a los silbantes les exigimos más aula y más campo, porque lamentablemente están decidiendo campeonatos y están sentenciando descensos.

Nos negamos a pensar que el arbitraje se ha politizado y que hay dirigentes que meten mano para complacer a ciertos equipos a cambio de favores electorales. Eso sería muy extraño y lamentable porque atenta contra la objetividad y la justicia.

La Fedefútbol debe profesionalizar el arbitraje. Debe hacer esfuerzos para obtener las herramientas tecnológicas y modernizar los reglamentos, porque lo que se juega es más que honor deportivo, es la subsistencia de una industria que genera millones de dólares y que representa la pasión y la ilusión de muchos aficionados.

Si un árbitro no puede señalar una falta clara, expulsar a un jugador o interpretar adecuadamente una acción, está perdiendo el tiempo y está perjudicando la industria del fútbol, es mejor que sea honesto en esta Semana Santa y se vaya para la casa por incompetencia, incapacidad e insensatez…

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