Displicencia frente al orgullo.

Displicencia frente al orgullo.

Creemos en el futbol de Costa Rica, en su capacidad y talento.

Esta clasificación de nuestra selección preolímpica ha sido una decepción para nosotros mismos, más cuando escuchamos que faltó actitud. En estos juegos no se puede perder el carácter ni la entrega. Cuando el esfuerzo es mínimo como ocurrió el domingo en el Morera Soto.

Actitud es una palabra vacía cuando se adolece de garra, mística y jerarquía. A Costa Rica le falta trabajo, entendimiento, orden, pero sobre todo carácter, ese que le sobró a los “chapines” en Alajuela.

Se logró el objetivo de manera dudosa, no sólo por lo que pasó en el primer tiempo en Guatemala donde nos abrazamos a la diosa fortuna, sino en la vuelta, donde fue notorio la falta de compromiso individual y colectivo. Ojalá alguien les quite de su mente que apenas son futbolistas en formación, que les falta mucho recorrido para ser figuras, empoderarse y trascender. Ojalá alguien les borre de su cabeza que Europa está muy lejos todavía.

Lo del domingo fue un total irrespeto para los pocos aficionados que los acompañaron, pero sobre todo para ese uniforme tricolor. Si no son dignos de vestir esa camisa, muy poco harían por los equipos que representan.

Sabemos que hay más de un “representante” de jugadores que los tienen mareados, cuando todavía les falta “comer” mucho zacate.

Costa Rica perdió porque no se esforzó, porque el 0 x 3 de visita obligaba al mínimo esfuerzo, fue evidente la falta de ganas.

En la actualidad se habla mucho de jugadores “pecho frío” que no saben competir en juegos claves y no los queremos en nuestra selección. Para superar un mejor nivel se requiere mucho trabajo y cambio de mentalidad radical. A su técnico Douglas Sequeira le queda para la segunda fase valorar el estado del equipo, quienes realmente se notan comprometidos.

Han pasado más de 15 años sin acudir a unos Juegos Olímpicos, desde el 2004 con la selección de Rodrigo Kenton no figuramos en esas justas.

Tenemos esperanza en este grupo, necesitamos un cambio porque esta es una buena generación, pero falta una mano dura que venga a revisar seriamente lo que ocurre en nuestras bases menores y sacudirse de alguna gente que labora con exceso de confort.

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

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