Así se gana la cinta de capitán.

Así se gana la cinta de capitán.

Todos sabemos que por ser un deporte de contacto los futbolistas están expuestos a sufrir lesiones, algunas muy graves al grado de terminar con la carrera de un jugador, otras no tanto pero que llevan al futbolista a estar semanas, meses y más fuera de toda actividad.

Fracturas, heridas, luxaciones, ligamentos, meniscos, cortes de piel, etc. Hay balonazos en la cara, lesiones muy aparatosas y otras que se miden por el tiempo que dejó fuera de la cancha a un “patea bolas”.

Hemos visto lesiones impresionantes como la de “Palomino” Calvo, fracturado gravemente por “Pana” Reyes, jugador pequeño, delgadito, del equipo de Limón en un fuerte choque en el Estadio Nacional; o la del gran goleador alajuelense, Errol Daniels, en un encontronazo con el guardameta Jiménez Luna en el Morera Soto, que lo sacó del fútbol más de un año.

Lesiones escalofriantes como la de Luis Garrido en un juego oficial entre México y Honduras. Otro que duró casi tres años sin jugar fue Luis Montes de la selección de México previo al Mundial de Brasil 2014 por una aterradora lesión en un partido amistoso con Ecuador.

Cuando pensamos en la baja de un jugador, nos imaginamos una jugada agresiva, violenta. Sacando el codo, pateando por detrás o entrando al límite con los tacos por delante.

No siempre es así, a veces los jugadores son causa de baja por acciones muy peculiares. Dislocándose un dedo como le ocurrió a Michael Barrantes que de manera accidental sufrió una conmovedora lesión con fuertes imágenes que vuelven susceptible a cualquiera.

El capitán del Deportivo Saprissa cargado de pundonor, varonilidad y amor por la camisa morada se quejaba del enorme dolor. Recibió atención médica que logró montar y enderezar su dedo medio de la mano izquierda y seguir en la batalla final. Sin duda hay lesiones de lesiones, y la de Barrantes fue impresionante a la vista de todos.

Las fuertes escenas llenaron de tensión no sólo el entorno de ambos equipos en la cancha,  sino los cientos de miles que observaban por la televisión la final de nuestro torneo. Su extenuada figura caída en la cancha, su complicada respiración y las lágrimas que corrían por su rostro, eran parte del sacrificio y la entrega por el galardón.

Gracias Michael por honrar su profesión

Leonel Jiménez Rojas, periodista.

Comentarios de Facebook

administrator

Artículos Relacionados